CADA MINUTO CUENTA…

Últimamente pienso ¿Quién cuida realmente de un paciente de cáncer metastásico?

Por mí experiencia, creo que el mismo enfermo, perdonar si parezco egoísta, ¡pues claro! que están los centros especializados, la familia, amigos etc. Pero se cansan…

Sé que los enfermos nos volvemos cansinos, lo sabía cuando ejercía como médico y me sentía impotente porque habían más pacientes y tenía de atenderlos a todos… Qué diferente se ve desde donde me encuentro ahora, son tantas cosas por explicar, tantos miedos, tanta inseguridad, tanto estrés que te conviertes en una bomba de relojería, teniendo la sensación de que en cualquier momento vas a explotar…

Y te encuentras dando palos de ciego, queriendo chillar: ¡Estoy aquí!… Pero no hay nadie que en ese momento te abrace y te trasmita su calor… sólo una misma.

Tienes que estar pendiente de tomar la medicación, de que no se te pase la hora de la morfina, del médico que te haga bien la famosa receta electrónica, que no falte ninguna medicación o vayas a quedar escaso, la visita mensual al oncólogo…

Todo es un estrés continuo a sabiendas de que no vas a curarte, sólo conseguir un poco de calidad de vida…

No soy derrotista ni cobarde, pero hay momentos que no puedo más.

Somos muchos que nos encontramos ante esta situación, no soy la única y me da mucha pena porque nos quieren consolar con pañuelos rosas o de otros colores, cuando lo que queremos es más humanidad y comprensión.

Creo que en la Universidad una materia que falta es ser enfermo, así no nos vendrían los remordimientos de no haber sabido ser persona antes de médico…

Gracias por leerme!

 

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NO TENIM POR (NO TENEMOS MIEDO)…

Un eslogan muy bonito, pero para mí no es real porque en mi caso yo si tengo miedo, aunque no soy cobarde y he plantar cara, como el resto, a todas estas atrocidades que nos está tocando vivir.

Porque no es sólo el terrorismo, tengo miedo a esos políticos que no arreglan nada en nuestro país España, una banca rota, una juventud sin trabajos ni medios, a las muchas familias que están pasando calamidades para mantenerse, a las enfermedades etc. etc.

Así, que como decía nuestro admirado Antonio Machado “Caminante no hay camino”…

Sigamos adelante como los caballos, con vista al frente, sin mirar a los lados, ya que siempre estaremos manipulados de una manera u otra… Nos han perdido el respeto a todos los ciudadanos españoles, por mucho que nos cueste reconocerlo…

Si tinc por (Si tengo miedo)…

 

La Aventura de la Vida

Para María meterse en la cama era un gran alivio. Cerraba sus ojos y entraba en el mundo onírico que nada tenía que ver con su realidad,una realidad en la que ella creía que la estaba volviendo loca.

Su vida no era para dar saltos de alegría, estaba enferma, no podía trabajar ni llevar una vida lo que entendemos como normal. No obstante, tenía motivos para ser feliz, sin embargo ella no lo sabía ver, era como si hubiera entrado en un pozo sin salida.

Un buen día en el que salio a pasear, se encontró con Isabel, una señora de unos 70 años, alta, pelo canoso, muy comprensiva y simpática, la cual había conocido en la zapatería donde María solía comprar.

Entablaron conversación

-Hola Isabel que tal estás?

Dando una vuelta y tú cómo estás María?

-Nada, sin ánimos ni ganas de hacer nada, me siento agobiada, cansada, sólo estoy bien en la cama, salir es un sacrificio, ¡En fin!

-Así no vamos bien María, tienes que cambiar esos pensamientos negativos

-Pero, es que no puedo más, un día igual al otro, y tanta mala suerte que he tenido me llevan a estar sin ilusiones ni motivaciones

-Verás María, nuestra vida es una aventura, en ella vivimos episodios difíciles y a veces dramáticos y hasta a veces injustos.

Nuestra vida no es comparable a la de otros, pero a todos nos llegan episodios felices y desdichados por igual.

Algunas personas nos parecen más felices o afortunadas que nosotros porque siempre sonríen, o porque siempre parece que les va bien.

Y por tanto todos estamos expuestos a las mismas circunstancias felices y desgraciadas.

-¿Cuál es pues, la diferencia? -Preguntó María

La diferencia es el punto de enfoque y la manera de ver las cosas. Mientras unos se miran el ombligo todo el tiempo en acto de auto contemplación pura, otros miran hacia adelante y ven con el corazón las maravillosas oportunidades que van a aprovechar.

“El desperdicio más grande que puede cometer el ser humano es caer en la estupidez de la auto contemplación.”
Palabras de Don Juan, según Carlos Castaneda.

A fin de cuentas quejarse se convierte en un acto automático que se dispara de forma subconsciente. Es simplemente una costumbre.

-Es estupendo esto que me estás explicando Isabel, me empiezo a sentir más optimista

Yo creo que te irá bien, hay más cosas sobre este tema que quiero explicarte, si quieres quedamos otro día y te sigo contando como llegar a ver la vida desde un punto más positivo ¿Te parece?

-Si quedemos en un día y una hora, no quiero perderme ni un coma de estos consejos.

Las amigas se despidieron y quedaron en verse el lunes a las 4 de la tarde a tomar café…

                                                                                                                   CONTINUARÁ…

 

 

 

La Ventana

La ventana se abrió a consecuencia de la tormenta, golpeando varias veces sobre si misma, María se levantó y fue a cerrarla. Aquel viento frío la envolvió de una forma extraña, sintiendo su presencia. Se quedó mirando, los rayos iluminaban el bosque, los recuerdos hicieron que se emocionase y terminó llorando. Aquel fatal accidente se lo arrebató, cómo aquella noche la tormenta le impidió reunirse con ella. Decidió volver al sillón y continuar leyendo el libro que él le recomendó un día, cuando de pronto una nueva ráfaga de viento abrió por completo el tragaluz. Aquella brisa nocturna la acariciaba, sentía sus manos, el aroma de su perfume y con rabia la cerró de golpe. La tristeza la hundía, no quería olvidarlo, pero el tenerlo siempre presente la mortificaba. Se sentó, secó sus lagrimas y retomó la lectura en el punto dónde la había dejado…
“Gracias por dejarme entrar, pero esta será la ultima vez, no puedo verte sufrir, te sigo amando, hasta siempre, acuérdate en las noches de tormenta cerrar la ventana”
Miró la ventana y sintió un escalofrío, cuándo vio que el bolígrafo estaba en otra pagina y no en la que había dejado la lectura…

Las personas no cambiamos, sólo que nos hacemos viejos y nos vamos adaptando al cambio, cogiendo la vida con más calma y saboreando los momentos… nos sorprendemos al darnos cuenta de que tenemos más pasado que futuro…

Amatista

Fatales los tiempos reprimen la brisa,
se encastra el silencio tras de la sonrisa.
Aguda una nota se viste de blanco,
de perfil perpetuo sobre el desengaño.

Descubro el agreste sonido del viento
clamando encrespado sobre el muro ciego.
Se iza la noble caricia del aire,
desplegando diestro el sol en los valles.

Fatiga inaudita en la prueba inmóvil,
torrente de arena sobre los crespones.
Desgrano y revelo la beta amatista,
que descorre el velo, tras de la embestida.

Sobre la gran huella que pinta el comienzo
engendro una perla roja como el fuego.
Una herida sella la cuota de olvido

y remonta vuelo más allá del risco.

Mis manos se abren serenando al verbo,
y vierten caricias sobre esos hechos.
Espero en silencio que cierre la grieta…
y se abra el día en sonrisas nuevas.

Hombre Salvaje…

Me gustaría saber escribir/hablar/versar para ti…
Escribir bien.

Para que así cuando leas estas frases… Te des por enterado, comprendas muy bien, con ganas,
con pasión… El cómo sin llegar a cruzar la línea, sin un beso,
sin llegar a ser nada más allá que una amistad ; te tengo aquí metido,
entre el día a día,
entre mi taza de café,
mis minutos del reloj,
y mi deseo carnal de abrazarte con fuerza contra mi pecho.

Deseo, extraño,  añoro, lo que jamás he tenido contigo.
Porque sin vivirlo ya he transpirado
la euforia de tu aliento.
De tus respuestas a mis miradas,
de tus deseos recíprocos de palpar.

“Hombre salvaje,
peligro en extinción”…
Voy a ser la ingenua, tu ingenua, incluso cuando está escrito, y bien,
que tan sólo eres un depredador.
Voy a permitirme hacer un llamado, a ti, el salvaje…

¡Ven aquí!
Te invito a dejar la lejanía.